El autismo no necesita ser curado, necesita ser comprendido, respetado y aceptado. Cada persona dentro del espectro tiene su propia forma de ver y vivir el mundo, y eso es algo que debemos valorar. La inclusión comienza cuando dejamos de esperar que todos se comporten igual, y empezamos a celebrar lo que hace único a cada ser humano. Hoy vestimos de azul, pero trabajamos todo el año por una sociedad más empática, accesible y diversa.